10 de abril de 2013

Viajando con Brehinks.

Hace poco Iñaki Santianes, un muy buen amigo, lanzó uno de esos discos que no pasan desapercibidos. Para darle un giro de tuerca más, Esteban Suárez (otro muy buen amigo) se encargó del diseño, dibujo y maquetación del mismo. Dicho esto, comprederéis que no sea totalmente objetivo.

La crítica musical, no es uno de mis fuertes: me puedo pasar horas escuchando discos de diferentes estilos, y al igual que me ocurre con el vino, sé el que me gusta más y el que me gusta menos, pero no sería capaz de dar caracterísiticas, cualidades, críticas técnicas... ni soy un catador, ni mi oído lo es. Y Brehinks es uno de los discos que me gusta, de los que llevo en el reproductor del coche y le obligo a amenizarme el viaje.
No solo me hace llevaderos mis trayectos, si no que cada vez que lo disfruto, me embarca en un viaje nuevo... cada tema, cada corte, es una etapa de una aventura que varía cada vez que se oye. Es uno de esos discos que dependiendo del estado emocional, puedes ganar o perder la batalla; puedes viajar muy lejos o quedarte en el punto de partida sin atreverte a salir. En este viaje, estate seguro que irás solo, pues cada persona se creará su mundo, su vivencia. Luego, podéis compartirlas y comentarlas, e incluso escribirlas, pero no esperéis la comprensión o el "¡a mí me pareció lo mismo!". Ni tampoco te creas en el poder de juzgar el viaje que otro ha hecho. Es su viaje con Brehinks, y es "lo que quieres que sea".

Y ese viaje, Esteban lo plasmó a su manera, dándole a la maquetación un toque especial. En un mismo trabajo, nos encontramos no solo el arte de la música, de la composición... también el arte gráfico. Escapando de portadas-diseños tradicionales, nos enfrentamos ante un trabajo que nos atrae, nos sorprende, nos descoloca. Es decir, lo que nos ofrecen las melodías, nos lo adelanta la portada: desconecta y déjate llevar, porque lo que vas a ver-oír no es algo al uso.

Os invito pues a viajar con Brehinks, y contar vuestras historias y vivencias.

En una de las primeras escuchas (afortunado de mí fui de los primeros en oírlo) me inspiró una historia, que a continuación relato. Fue mi primer viaje "Brehinks", no el único.

- ¿Qué buscas, hijo? – preguntó su padre.
- Nada, y todo a la vez. – le contestó su hijo.
- ¿Qué has perdido?
- Lo que no me atrevo a buscar.
- ¿Qué te falta?
- Lo que ni tan siquiera echo de menos. – Afirmó cerrando su mochila.
- ¿Por qué te marchas? – incrédulo cuestionó.
- Buscando lo que echo en falta, encontraré lo que he perdido.
Y partió.  Nada más que un deseo; nada más que su fuerza; nada más que su sueño.
Sabedor que se toparía con parajes nunca antes desvirgados. Consciente de que libraría batallas agotadoras, contra dispares e incansables rivales. Conocedor de que sufriría derrotas dolorosas que forzarían la rendición de cualquier hombre. Partió.

Buscar y encontrar, luchar y ganar, perder y seguir. El sabor de las victorias y la ilusión por lograr aquello en lo que soñaba, dotarían de sentido a su esencia. Dio un paso atrás, su último paso atrás, para abrazar a su padre. Pero este ya no se inmutó, no entendía ni respetaba la decisión que su único hijo había tomado.

Con la rabia en sus puños, cerró bruscamente la puerta y dejó atrás la que ya sentía su antigua casa. Nada ya podría retenerle. Apresurado, su padre se volvió para abrir la puerta. “En las largas migraciones, todos necesitan un nido para descansar”.